Lo destacado en Formación Escopeta



martes, 25 de septiembre de 2012

Lo que aprendimos (del arbitraje) de la semana 3


Amigos, cada semana les presentamos nuestra sección "Lo que aprendimos", dónde comentamos lo más destacado de cada jornada de NFL. Y aunque la semana 3 tuvo muchas cosas dignas de comentar, la verdad es que lo visto en el Monday Night hace necesario que dejemos de lado todo para pasar a una sola cuestión: el tema de los árbitros suplentes. Por eso tenemos una edición especial, llamada "Lo que hemos aprendido":


Primero que nada, para los que no están completamente al tanto del tema, les contamos: los árbitros regulares (Mike Carey, Ed Hochuli y demás) están en medio de un lockout, exactamente igual que los jugadores de la NFL el año pasado. Ojo, no es una huelga. Los árbitros quieren trabajar y están dispuestos a hacerlo, pero para poder participar en la temporada necesitan llegar a un acuerdo de trabajo colectivo igual que los jugadores el año pasado. Y al igual que el año pasado, la NFL está tomando su tiempo para llegar a un acuerdo.

En el caso de los árbitros la liga decidió que lo más sencillo (y económico) era poner sustitutos, que además de cobrar menos podrían darle a la liga tiempo para seguir negociando, aunque la temporada hubiera empezado.

Grave error.

Los árbitros que la liga consiguió tienen un problema grande (y que hemos ido descubriendo con cada partido): no tienen suficiente experiencia para ser árbitros de NFL. Cuando se hizo evidente que la NFL iría con reemplazos para el inicio de la temporada, las divisiones importantes de la NCAA (la I y la II, ahora conocidas como la FBS y FCS) mandaron un comunicado a sus oficiales prohibiéndoles participar en encuentros de NFL. La razón era sencilla: si ellos se iban a dirigir partidos de NFL de forma temporal, podían hacer las cosas tan bien que podrían terminar perdiéndolos ante el profesionalismo. Por eso evitaron compartirlos.

Entonces los únicos oficiales que pudieron participar en este inicio de temporada fueron los que trabajan en la división III de la NCAA o en las ligas de preparatoria. Otros fueron traidos del Lingerie Football (en serio) y algunos más llegaron con experiencia de división I o II, pero con la situación de que habían sido despedidos por esas conferencias ya que daban bajos resultados. Entonces de ahí se armó la actual plantilla de árbitros. ¿Les suena bien? a nosotros tampoco. Y lo peor es que la NFL no le ocasionó ningún problema.

Con esto en mente, pensemos: si los árbitros solamente han dirigido partidos de preparatoria ¿cuál es la expectativa de que sean capaces de seguir un juego de NFL al ritmo que este se desarrolla? Vamos, los novatos que llegan de la división I de la NCAA hablan de la velocidad a la que se juega en el colegial no es nada contra lo que se ve en la NFL. Y si los árbitros no son capaces de seguir la velocidad del partido, entonces no pueden marcar las cosas de forma adecuada. Y es lo hemos aprendido durante estas tres semanas.

En el juego entre Denver y Houston hubo una intercepción donde el defensivo salió corriendo por la banda, avanzó unas 20 yardas y al final se marcó que había salido antes. Cuando vimos la repetición se podía apreciar que el árbitro vió la intercepción pero jamás vio al suelo para determinar si el jugador salia del campo. ¿Cómo marcó el punto donde el jugador salió? Fácil: uno de los coaches (del equipo que sufrió la intercepción) le indicó al árbitro el punto donde el defensivo salió. ¿Les parece un método confiable? A nosotros tampoco. Y lo peor es que no pasó nada, la jugada se marcó así y nadie reclamó nada. Lo peor de todo es que esa jugada quedó en el olvido con otras que sucedieron en esta misma jornada.

En el final del Redskins vs Bengals Washington estaba a la ofensiva y trataban de empatar. Llegó el momento en que quedaban 7 segundos y el equipo cometió un castigo. Por regla se debe aplicar un descuento de 10 segundos si hay castigo, y los árbitros originalmente no iban a marcarlo. De hecho los jugadores de los dos equipos comenzaron a entrar al campo para despedirse, y los árbitros los sacaron a todos, revisaron y se dieron cuenta que sí tenían que aplicar el descuento de los segundos.

Y así muchas cosas más: Bill Belichick jalando a un árbitro al final del encuentro que perdió su equipo con Baltimore, los constante connatos de pelea que hay en los partidos (y que nunca generan un pañuelo) o el castigo que no le marcaron a Ryan Mundy después de que golpeó casco contra casco a Darrius Heyward-Bey (y que mandó a DHB al hospital). Todos esos casos, entre otros, han dejado en claro que los oficiales de reemplazo están lejos de ser la solución. Se han ido intimidando con los coaches y jugadores, les preocupa bastante no equivocarse y lo peor de todo es que usualmente lo hacen. Y para completar el problema la NFL se ha mantenido en la postura de "van bien, no hay nada de que preocuparse" que ha ido generando más molestias.

Anoche, en la última jugada del Seattle vs Green Bay, el caso se puso literalmente en un punto donde podemos hablar de "la gota que derramó el vaso".

En esa última jugada quedaron en claro varias cosas: los oficiales no están listos para dictaminar lo que en realidad sucede, porque si vieron la jugada era evidente que el defensivo de los Packers tenía el balón en las manos y Golden Tate luego trató de quitárselo. La regla dice que una recepción no se puede marcar como "conjunta" cuando uno de los jugadores pone sus manos después que otro hizo la recepción. Tate puso sus manos en el ovoide justo después de que el defensivo de los Packers había logrado la intercepción, por lo que se debería haber marcado la intercepción. Y peor aún, hubo una clara interferencia ofensiva en la jugada, por lo que incluso se podría haber marcado el castigo contra los Seahawks. Lo mejor de todo es que al momento de caer los jugadores uno de los árbitros marcó TD y el otro touchback, por lo que cada equipo tomó la marcación que más les convenia y la consideraron como "la buena". Idealmente los árbitros deberian haberse quedado sin marcar nada, discutir sus observaciones y luego marcar algo, pero los dos. Eso es algo que usualmente se hace con los árbitros regulares, y fue el inicio de una debacle.

La jugada se tuvo que revisar y tras el tiempo de espera el árbitro simplemente se limitó a decir que la jugada se quedaba como se había marcado (por uno de los oficiales, habría que decir) y se acabó el problema. No hubo explicación del por qué se había llegado a esa decisión, y eso generó más molestia en los Packers. Y tienen razón. Lo peor de todo es que después de todo el conflicto y de que los jugadores de Green Bay salieron del campo tras el coraje contra los oficiales, se les hizo volver para que se pateara el punto extra. Este caso deja en claro que los oficiales de reemplazo tienen un problema enorme: no pueden llevar el orden del juego si los jugadores y los coaches están completamente convencidos de que no son capaces de hacerlo. Y la NFL decidió que la mejor manera de convencerlos era mandar un mail diciendo que no debían molestar o intimidar a los árbitros.

Hoy hubo un grupo de aficionados de los Packers manifestándose afuera del Lambeau Field contra la decisión de la NFL de mantener el lockout. Y la petición es sencilla: que regresen los árbitros regulares para que se pueda garantizar que hay personas capacitadas para dirigir los partidos. Suena fácil, y de hecho lo es. El problema es que la NFL como liga no parece dispuesta a que se llegue a una solución. Y si nos vamos a la base del problema, es bastante sencillo.

Los árbitros han dicho que para llegar a un acuerdo sólo hacen falta 500,000 dólares por franquicia. Con eso se llega al acuerdo con los oficiales, se garantiza el tema salarial y los árbitros regresan a trabajar. Es fácil si se fijan, de hecho es hasta económico, si consideramos que tras lo visto anoche la NFL corre el riesgo de entrar en un remolino de críticas que no los llevará a nada bueno.

Vamos, ya es bastante grave que los aficionados en casa se den cuenta de todos los errores arbitrales. Sobre todo porque se supone que nadie maneja mejor las reglas que los oficiales. Y si los aficionados perciben todos los errores de los oficiales suplentes es señal de que ellos están mucho más enterados de las reglas que los árbitros. Y al final del día la culpa no es de ellos, sino de la gente que los trajo con la promesa de que estaban capacitados para hacer el trabajo.

Así que si me preguntan qué aprendimos de esta semana, les diría que aprendimos que los oficiales de reemplazo efectivamente no están preparados para dirigir los partidos, y que con cada semana que pase es más y más probable que el problema llegue a un punto donde la solución no sea ni sencilla ni agradable. Vamos, ¿cuántos juegos tendrán que quedarse en la controversia antes de que Roger Goodell decida que es suficiente y que vale la pena pagarle a los árbitros para mantener el nivel del espectáculo?

El Packers vs Seahawks es uno. Y con estos oficiales, es un hecho que no será el último.

No hay comentarios: