
Los Cowboys vieron como su novato Morris Claiborne se iba al suelo durante el partido contra los Ravens, y obviamente se preocuparon. Y las cosas fueron peores cuando Mike Jenkins también salió lesionado. La buena noticia es que no hubo nada grave en alguno de estos casos.
Claiborne se lastimó la rodilla durante el encuentro contra Baltimore, y había miedo de que el ligamento medio cruzado que se lesionó durante el training camp se hubiera vuelto a lastimar. En el caso de Jenkins él se lastimó el mismo hombro que le fue reparado quirúrgicamente en la pretemporada, así que el temor era incluso mayor.
La buena noticia es que ambos pudieron volver al campo después de un rato en la banca, y las resonancias magnéticas no muestran daños estructurales. Esto significa que es muy probable que los dos puedan participar en el encuentro contra los Panthers de la semana 7.
El que todavía no está seguro para volver esta semana es DeMarco Murray, aunque se prevee que la lesión que tiene en el pie no es tan grave como se esperaba. Así que al menos por ahora los Cowboys pueden respirar tranquilos. No hubo lesiones verdaderamente graves.
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