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martes, 19 de marzo de 2013

TD Laguna: respeto, ¡palabra común en el emparrillado!


Respeto, palabra de difícil explicación en la rama deportiva. Es el reconocimiento a alguien. Ganado por si mismo, muchas ocasiones lo vinculamos con triunfo e intimidación, con trayectoria, con legado. Sin embargo en ocasiones el respeto puede ser ganado por un rival, no el más hábil ni el más rápido ni el más fuerte.


Comentaré una vivencia que me marcó, recuerdo un sábado de la primavera de 1988, nuestro equipo enfrentaba a los Coyotes de la Facultad de Agronomía y Zootecnia… previo a este juego se celebraba el de Lobos de la Facultad de Derecho contra Halcones de la EIME (Escuela de Ingeniería Mecánica)…un juego donde los Lobos comandados por el Coach Pedro Aguilera y Guillermo Clemente Vázquez, Lobos eran amplios favoritos, por experiencia, por jugadores, por  llevar varios años juntos; y Halcones era un proyecto que recién nacía.

Llegamos fiel a la costumbre, horas antes de nuestro juego, para ver las acciones del encuentro previo, so pretexto de hacer scout, analizar… aunque en lo particular me gustaba (y me sigue gustando) ver el juego , así de sencillo. El encuentro inició y nuestras predicciones se hacían realidad: un equipo de Lobos haciendo valer su experiencia sobre su rival.

La ofensiva de Azul (Halcones) no lograba profanar la defensiva de Lobos, hasta aquí era lo lógico y normal. Sin embrago mi atención la empezó a llamar el QB de Halcones, recuerdo era el numero 10…un Mariscal de campo promedio… estatura de normal a bajito, sin un gran brazo, sin gran habilidad, sin la etiqueta de play maker, sin el carisma que te refleja un jugador estrella, no pudiera decir  que era un jugador “malo” porque nunca he conocido un jugador “Malo” que use casco y hombreras. Era el Mariscal de campo, que recibía un sack o un “no me olvides “cada intento de pase. Así eran las 3 oportunidades: con el No. 10 en el suelo, y me llamó la atención que en el cuarto down ¡era el pateador!

Después en la defensiva veía a otro numero 10 jugando como safety y le comentaba a mis compañeros, esto no está bien... ¿como dos números iguales en un mismo equipo? Mi asombro fue cuando volteando a su banca, no lo encuentro… y después de ver una ofensiva de Lobos checamos en el intercambio… ¡el Numero Diez estaba en equipos especiales! y no salió del campo… se enfilaba al huddle para intentar la siguiente ofensiva.

Era el mismo. Jugaba de Safety, equipos especiales y ¡era el Quarterback! Aparte de ser el pateador de despeje. Así estábamos observándolo durante 3 cuartos, porque llegó nuestro tiempo de empezar a calentar para nuestro juego. Mientras hacíamos nuestras flexiones seguía las acciones de reojo del juego de Lobos-Halcones y la misma historia: Lobos dominando a su rival. 

Al final del juego la lógica se impuso... Lobos gano ese encuentro, los jugadores se daban el tradicional saludo de fin de juego al mismo tiempo que nosotros hacíamos ciertos drills previos al juego cuando enfrente a nuestra fila, pasó el QB No. 10 de Halcones con el rostro empolvado y sus fundas aterradas. Me salí de la fila para extenderle mi mano y espontáneamente decirle “¡Bien jugado hermano! ¡Te la rifaste tú solo todo el juego!  ¡De verdad mis respetos!"

Su nombre lo ignoro, su trayectoria la desconozco… dudo que hubiera jugado liga mayor o que hubiera continuado en los emparrillados, pero la forma en que jugó ese día, hizo que un rival me ganara el respeto. 

No salió ni una sola jugada de su partido, jugó como Quarterback, como pateador de despeje, como safety… ¡Todas las jugadas estuvo presente! Lo que hizo un jugador  promedio de un equipo que sólo participó  un año en el ovoide regional fue una gran inspiración que aun sigo recordando.

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